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Día de muertos en la Huasteca Baja

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Tradición, costumbre y festividad es lo que caracteriza a los pueblos de la Huasteca Baja; un mosaico de colores y olores muestran un paisaje místico a lo ancestral a esta región de encanto y belleza de la costa veracruzana, así es Túxpam.

               Con un arraigo por más de dos mil años Tuxpan celebra a sus muertos; fue la tribu tenec la encargada de  traer del norte esta costumbre al territorio huasteco y expandirla entre sus vecinos los otomís, los totonacos y los nahuas porque la relacionaban al calendario agrícola de todos estos pueblos a.C.

               Recordemos que el calendario agrícola o astrológico comprendía siete ciclos el cuál daba inicio con la llegada de Pijchan/Pijchal (Serpiente o arco de colores del cielo) o también  inicio de la vida o de fertilidad (del 18 al 24 de marzo) y terminaba con la partida del mismo o llegada de la muerte o desolación (29 de octubre al 04 de noviembre) y era en esta última etapa cuando la relacionaban también con sus muertos.

               El séptimo ciclo astrológico comprendía la llegada de la muerte y consistía cuando los huastecos guardaban sus cosechas en la bodega de sus jacales para el tiempo de la desolación, es decir la etapa de la llegada del frío y de las lluvias, a la vez ellos recibían este período con la elaboración de altares que semejaban la forma de un arcoíris al que cubrían de flores. El escenario de este ritual eran sus centros ceremoniales donde sepultaban a sus jerarcas o pascoles y en las zonas donde enterraban a sus difuntos. Aquí se colocaban ofrendas a base de los mejores productos cosechados como frutas y alimentos a la vez que efectuaban cantos espirituales acompañados de bailes, entre ellos la danza astrológica en honor a Pijchal (hoy danza de la malinche).

               Las fiestas del primer día inician con la llegada de los niños que murieron, se hace un camino de pétalos de la flor más tradicional de temporada y que va desde la calle hasta el altar dentro de la casa; los siguientes dos días es para recordar a  los adultos; aunque también se coloca un altar pequeño fuera del hogar para aquellos que no contaban con algún familiar (ánima sola). Estos altares llamados de vida están elaborados con tallos de guácima, guilote y otate que se adorna con hojas de palmilla o en su caso plantas de limonaria y flores de cempasúchil amarrado con hilos de ixtle, cuelgan del mismo frutas y pan sin dejar el ritual de las encomiendas, acompañado con encendido de velas y sahumerios con resina de copal.  

                Hoy día a más de dos milenios se continúa con la celebración in ajib an chelomchic Tochpan que tanto arraigo ha adquirido, misma que se ha colocado como una tradición litúrgica y festiva muy destacada en este municipio de la Huasteca Baja de Veracruz México.

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